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DISCRIMINACION EN MEXICO PDF Imprimir E-mail
Escrito por Red de Mujeres afrolatinoamericana, afrocaribeña y de la Diáspora   
Jueves, 22 de Abril de 2010 11:11

CIUDAD DE MÉXICO.- En México se calcula que hay casi 200 mil personas de origen africano o de raza negra en condiciones de marginación y discriminación, según un informe de la Coordinación Jurisdiccional perredista en la Cámara de Diputados.

La investigación destaca que al no estar considerada como grupo étnico, la población afromexicana -que habita principalmente en zonas rurales de Veracruz, Guerrero y Oaxaca, o en centros turísticos, como Acapulco-, está al margen de los programas sociales.

El coordinador del Area Jurisdiccional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la Cámara de Diputados, César Flores Maldonado, indicó que los afromexicanos “no entran en los parámetros” de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).

Lo mismo ocurre con la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y otras dependencias que carecen de programas productivos, de superación de la pobreza o ayuda alimentaria para esas comunidades.

“Cuando se pregunta si son chontales, tlapanecos, mazahuas, triquis o cualquier otra etnia, responden que no y por ende no son inscritos en programas de apoyo al empleo, vivienda, alimentación o salud”, denunció el legislador en entrevista.

Según estudios del Colegio de México, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del investigador Gonzalo Aguirre Beltrán, las comunidades mexicanas con población negra tienen una cultura propia y han mantenido sus usos y costumbres.

Sin embargo, son más discriminados social e institucionalmente que los indígenas; para las estadísticas oficiales la población afromexicana no existe, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) no tiene datos actualizados y las cifras que existen son de instituciones como el Colegio de México y la UNAM.

Flores Maldonado reiteró que la población negra que vive en México desde hace más de 300 años, enfrenta olvido, menosprecio y no es contada; “excepcionalmente participa en política, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos”.

Recordó que en la pasada Legislatura el diputado Angel Aguirre Rivero, del Partido Revolucionario Institucional (PRI) presentó una iniciativa para que las comunidades afromexicanas reciban recursos y programas similares a los otorgados a indígenas y sectores rurales.

Por ello consideró urgente la pronta aprobación de dicha reforma, para que los pueblos de las costas guerrerense y oaxaqueña inmersos en la pobreza extrema reciben el apoyo de los programas sociales.

TRAZOS IDENTIFICATIVOS DE LOS AFROMEXICANOS
Lo que siempre me ha llamado la atención de la cultura Afromestiza es su capacidad de resistir. De resistir y transformar. De transformar el desaire en coraje y en la capacidad de resistencia. De transformar las tristezas, los contratiempos, la muerte, en alegría, en esperanza. De transformar la marginación en un tipo de comunión muy pegajosa, es lo que más me ha llamado la atención.

En segundo lugar, lo que se puede destacar, los modelos de comunión y comunicación que siempre han estado en esta raza. Lo importante de esto es la familia, incluyendo papás, hijos y parientes. Dicen los que saben de esto, que cuando uno entra en un pueblo afro y ve cercas, se da cuenta de que se está dañando el modelo de intercambio. Si tú vas a los pueblos de afrodescendientes de la región, tú pasas de una casa a otra, todas parecen de una gran familia en un gran solar. No es exactamente el modelo en los pueblos indígenas. Pero el concepto de la familia como modelo de comunión y comunicación. El lenguaje, la música, los cuentos, yo creo que es la segunda cosa.

Yo creo que el tercero ha de ser la baja autoestima, la conflictividad que es el resultado de la marginación. En los jóvenes la indiferencia, la falta de posibilidades de estudiar, de prepararse. Son las tres cosas que me han llamado la atención de los pueblos de afromexicanos de la Costa Chica.

HERENCIA AFRICANA
Yo no soy antropólogo, soy un sacerdote que tengo a la gente enfrente y a mí alrededor y no me atrevo, sin haber incursionado en esta disciplina, en hablar de “retenciones”. Unos mencionan algunas danzas, otros mencionan la presencia preponderante de la mujer, unos hablan de este concepto de “familia grande”. Existen circunstancias concretas que llevan las cosas para allá. En algunos lugares de África existe alguna entidad o una unidad social entre la familia, el individuo y la nación, que es el clan. Un conjunto de familias que descienden de una antecesor común. Parece que la “familia grande” tiene esta función y se convierte en un factor de resistencia. La sociedad me margina, pero en el barrio “tal”, nadie me toca, ahí estoy bien. Siempre me da una alegría que me provoca sueños la danza de la Artesa. Existen varias opiniones sobre su origen. La artesa a veces me parece un barco, otras veces me parece una tumba y a veces me parece un tambor.

De ser barco, seguramente habrá una relación con la travesía. De ser tumba, debe ser un desafío muy fuerte…!bailamos sobre la tumba! Como dice San Pablo, ¡muerte…dónde está tu victoria! Y de ser tambor, pues habla por sí mismo. Me provoca muchos sentimientos la danza de la Artesa. En Tapextla aparentemente conservan un aspecto de la danza de los diablos que quizás valga la pena comentar. En muchos pueblos cuando sacan esta danza, en tiempos de Todos los Santos, la primera presentación se hace frente al municipio, con tal de pedirles permiso a las autoridades para hacer sus “desmadres” o a veces frente a la iglesia. En Tapextla primero es frente al panteón. La gente va a traer a los ancestros del panteón al pueblo para la fiesta.

PRESENCIA AFRICANA Y CONVIVENCIA
En la Costa Chica tenemos que hablar primero de una cultura o una identidad regional de la costa. Porque la relación que tiene un indio con un negro, o indio y negro con el mestizo en la costa, es diferente de lo que podemos encontrar en Iguala, por ejemplo. Yo creo que la costa de alguna forma tiene su propia identidad…. es bastante democratizante la cosa. Quizás porque los tres grupos desde hace mucho tiempo se han acostumbrado a medir sus distancias. La costa es un lugar libre, un lugar para hacer y deshacer, un lugar de refugio, es un lugar de broncas, de franqueza, de crímenes de sangre. Aquí, precisamente porque nunca ha existido una presencia indígena monumental, como en los Valles de Oaxaca, y por el hecho de que han existido pocos indígenas. La presencia afro ha sido y es contundente desde hace quinientos años. Ahora los indígenas en la “plancha de la costa”, no estoy hablando de los amuzgos, no estoy hablando de los mixtecos. En la plancha de la costa, donde vienen corriendo lentos los ríos…. el indígena es minoría numérica, cultural y social. Así es.

La costa es agresiva, aquellos africanos, que no tenían qué sacrificar para sentir a estas tierras como suyas. Y que, este sacrificio…¿no sigue vigente? O aquellos indígenas que de repente se vieron desplazados por hispanos y por negros… pues no nos debe sorprender que existan elementos lesivos todavía entre la convivencia entre el indígena y el negro, y éstos con el mestizo.

INFLUENCIAS DE RELIGIONES AFRICANAS
Existe alguna supervivencia de las antiguas religiones de África. Yo creo que la tradición de cofradías, si bien, tiene sus raíces europeas en la costa tenemos estas cofradías o hermandades en torno a un santo. Yo no se si es africano o no. Pero si es exclusivamente negro en la costa. Creo que también estos santos itinerantes. No opino, solo estoy observando cosas que aparentemente, hoy por hoy, se manifiestan con más frecuencia entre los afrodescendientes, pero que seguramente se remontan a África.

CONFIANZA EN EL FUTURO
Lo que más caracteriza a la cultura afromestiza es su adaptabilidad, su capacidad de “resistir transformándose”. Yo creo que esto se va acentuar en el difícil futuro que se nos presenta a todos, negros y no negros. Habrá un golpe devastador y creo que para los indígenas el efecto no será tan devastador. Creo que habrá problemas en este sentido. Pero confío también de que México está influido por lo que pasa en el continente. Si en México existe un 2 o 3 por ciento de población de afrodescendientes, nadie sabe. Esa cantidad es insignificante, pero en América latina existen más de 150 millones de afrodescendientes.

SOBRE LA VISIBILIDAD AFRO EN MÉXICO
Si tomamos dos términos bastante imprecisos como: afrodescendientes e indígenas… existen más afrodescendientes que indígenas en el continente. En Brasil existe más del 60 % de afrodescendientes y un 3 % de indígenas. En América el grupo afrodescendientes numéricamente es mayor. En la medida en que se logre articular un movimiento continental los afrodescendientes podrán enfrentar este enorme desafío. Un director interino del INI nos dijo que si nosotros queríamos que en el aparato censal existieran unas dos o tres preguntas que identifiquen a la población afro, tienen que hacer mucho ruido. La amenaza de desaparecer depende también de lo que suceda en el continente y depende de políticas sensatas y correctas de inclusión social que pongan en práctica los gobiernos. No creo que desaparezcan los afromexicanos…hay afroamericanos para rato y estaremos aquí por lo menos otros quinientos años.

SOBRE LA DISCRIMINACIÓN
Aquí existe discriminación. Cuando yo llegué a este lugar oficié mi primera misa a una muchacha de quince años. Después de la misma me invitaron a la casa a comer barbacoa y un señor medio borracho se acercó, me agarró el cabello… no borracho amenazante, sino el borracho dulce. Él me dijo… -”tú, ¿quién eres?-. Y yo le dije que era sacerdote y la gente le dijo, él es el padre. El borracho me empezó a decir que no era cierto, no hay negros sacerdotes, los negros no pueden ser sacerdotes. Somos gente corriente.
Los negros son para trabajar de macheteros, de cargadores. El señor seguía y seguía con su discurso. Esto me transformó y yo creo que si he estado aquí por 19 años, fue por esa conversación. Pasado el tiempo, la gente del Ciruelo me decía, – padre, la gente dice que usted no es sacerdote, porque no conocen a ningún sacerdote negro-. En México existe el racismo, quizás en lugares donde no existe una presencia de negros, pero hay indios y el racismo es lo mismo.

Obama alienta una esperanza entre negros mexicanos
Los medios de comunicación en México han coronado a Barack Obama como el ”Kennedy negro”, interpretando su firme candidatura como una señal de que Estados Unidos, finalmente, está entrando a la edad de la iluminación racial.

Obama ha creado un clamor en la blogósfera del país y entre las clases educadas, que lo ven como la encarnación del sueño americano.

Pero, con todo y los elogios públicos, la candidatura de Obama también abrió una ventana a las propias relaciones intranquilas de México con respecto a la raza y el trato de la corriente popular de la sociedad hacia la comunidad afromexicana, en su mayor parte olvidada y asolada por la pobreza.

”Para México, no hay negros: no existen”, dijo Israel Reyes Larrea, coordinador de una asociación civil de afromexicanos en la costa del estado de Oaxaca.

Reyes dijo que la candidatura de Obama es vista como un faro de esperanza dentro de la comunidad afromexicana de Oaxaca, la cual experimenta algunos de los mayores índices de emigración hacia Estados Unidos.

Muchos mexicanos negros creen que si Obama estuviera al frente de la presidencia estadounidense, quizás se podría arrojar un poco de luz sobre y mejorar la situación de los afromexicanos. Se estima que 500,000 afromexicanos, o menos de uno por ciento de la población del país, viven principalmente en comunidades aisladas a lo largo de las costas mexicanas.

”En Obama, nosotros vemos la cristalización de un sueño”, comentó Reyes.
Fuera de las comunidades de negros en México, las actitudes hacia Obama son tan contradictorias como las actitudes hacia la raza en México, nación que ha consagrado la igualdad social en su Constitución.

”Yo no confío en la gente negra”, comentó Guadalupe Chávez, ama de casa de 65 años, en Ciudad de México. “Que Dios ayude a los estadounidenses si Obama gana . . . él me transmite la impresión de alguien que solamente desea ayudar a la gente de su raza”.

Ese sentimiento no se encontró por ninguna parte entre mexicanos más jóvenes que fueron entrevistados en el sur de Ciudad de México en fecha reciente.

”En el siglo XXI, es absurdo pensar que el color de una persona tiene tanta importancia”, dijo Karen Ibarra, profesora de Música de 28 años. “A mí no me sorprendería que Obama terminara ganando: es carismático, joven, tiene ideas innovadoras y, si yo fuera estadounidense, votaría por él”.

Pero, más allá de la visión positiva que albergan algunos mexicanos con respecto a Obama, yace al acecho una relación más complicada con los mexicanos negros; realidad capturada en chistes, estereotipos que se repiten con frecuencia y una intensa, aunque tácita, fijación con el tono de la piel.
”Vivimos en la negación”, señaló Rossana Fuentes Berain, experta en relaciones internacionales del Instituto Tecnológico Autónomo de México. “Nosotros nunca admitiríamos que albergamos actitudes racistas. Enmascaramos la conciencia sobre la raza con una conciencia social y de clase”.

Por siglos, México ha fundamentado su identidad en la ideología del mestizo, la mezcla de sangre de españoles blancos y pueblos indígenas de piel morena. Sin embargo, esa concepción, se quejan muchos afromexicanos, termina excluyendo a la minoría mexicana de orígenes africanos.

Durante el período colonial, los afromexicanos superaban en número a los españoles — y por mucho –, en tanto dos héroes de la historia prerrevolucionaria de México, José María Morelos y Vicente Guerrero, eran de ascendencia africana.

No obstante, la presencia africana en México ha retrocedido en la conciencia nacional desde esos tiempos. Algunos académicos han destacado el aislamiento geográfico de comunidades afromexicanas — mayormente fundadas intencionalmente en remotas áreas como refugios para esclavos fugitivos — como uno de los factores que contribuyen a un mayor aislamiento de la comunidad respecto del resto de la sociedad mexicana.

Nunca surgió un movimiento por los derechos civiles como el de Estados Unidos en México, cuyas leyes nunca institucionalizaron el racismo como en el sur de Estados Unidos. No fue sino hasta los años 80 que una semblanza del movimiento de ”orgullo negro” surgió en México.

Además, atisbos de la incómoda relación de México con la raza han salido a la superficie en años recientes.

En el 2005, el gobierno mexicano decidió poner la imagen de un niño negro caricaturizado en un estereotipo en una estampilla conmemorativa.

La figura de Memín Pinguín, con sus labios y nariz enormes, es amado en México como el personaje de una tira cómica con el que muchos mexicanos crecieron. Sin embargo, con todo y las protestas de estadounidenses negros y la comunidad afromexicana cada vez más vocal, el gobierno mexicano y la mayoría de los mexicanos se negaron a conceder que hubiera cualquier elemento inapropiado con respecto a la celebración de Memín Pinguín.

Carlos Tello Díaz, columnista mexicano que escribió en la época de la polémica, dijo que el episodio ofreció una mirada inusual, en bruto, a las relaciones de México con la raza: “Los vemos como si estuvieran aparte de nosotros, no los identificamos como lo que son: una parte de nuestras raíces, debido a que no los vemos a nuestro alrededor”.

Los medios de comunicación mexicanos se han centrado en Obama como un símbolo del cambio en las relaciones de Estados Unidos con la raza.

Reyes, director de la organización afromexicana, dijo que abrigaba la esperanza de que una presidencia de Obama conduzca a un trato mejor para los afromexicanos. Los poblados afromexicanos regularmente presentan algunas de las mayores tasas de pobreza en los estados más pobres de México.
”Los poblados negros de México necesitan ser incluidos en los planes del gobierno, necesitan recibir apoyo, así como reconocimiento”, advirtió.

Muchos partidarios de Obama en México también creen que como integrante de una minoría, Obama estaría más sintonizado con la dura situación de mexicanos indocumentados en Estados Unidos. Algunos expertos, destacando que Obama votó a favor de un muro fronterizo el año pasado, dicen que ese pudiera no ser el caso.

Sin consideración a lo que Obama pudiera representar para las relaciones raciales en México o para el debate sobre la inmigración, una cosa es segura, destacó Fuentes. México le daría a Obama el mismo trato que le ha dado a otros presidentes estadounidenses.

”Quienquiera que termine en la Oficina Oval será tratado con respeto”, dijo. “El poder supera todo”.



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